Los símbolos reclaman su identidad en lo atemporal

Nota de la autora:

Cómo entender el valor de la mente intuitiva, cuando solo valoramos  al pensamiento que todo lo analiza, qué juicios  y análisis ayudaron a las civilizaciones del pasado a ser  parte de un sistema complejo que supera nuestras creencias. No lo sabemos, sin embargo, ya sea que la llamemos magia  o mente psíquica, cada uno de nosotros protege un mundo generacional que nos hace únicos. Sobre todo la fantasía resuelve grandes abismos del pensamiento y cada presentimiento es un pretexto mágico para encontrar un nuevo camino creativo.

Para Mantis, maravillarse de lo que el cielo le ofrecía,  era una de sus más grandes satisfacciones, en esos momentos volvía el ciclo de la luna a darle constancia del tiempo recorrido por las hechiceras que en algún momento llegaron a ella, de alguna u otra forma.

La suave luz lunar ilumino su rostro sonriente y agradecido por lo que lograba entender a través de esos momentos, siempre mágicos y fascinantes para Mantis.

La intuición de la luna llena era temeraria y necesitaba del agua para fortalecer los símbolos que le permitían ver realidades que formaban un tejido orgánico y especial en su cerebro, cada trama obedecía a un recuerdo, a una experiencia sutil y mágica que solo ella comprendía; pronto contaría con una aprendiz,pero no sabía si el talento de la pequeña Ariadna, tendría esa fortaleza o sus destrezas estarían conectadas a otros espacios que la vida le ofrecería al momento de crecer. Ante todo la hechicera griega, reconocía que podía enseñarle lo que ella sabía, lo que ella veía y si lograba interesarla en ese maravilloso mundo, su legado estaría protegido.

Se dispuso a verter en el cuenco con agua la cera de su vela iluminada por el rayo de la poderosa luna llena, tuvo que meditar lo que aquel símbolo representaba, algo o alguien se había transformado para proteger un bien común.

La hechicera que las ha enviado, no está más…

El mismo espacio que ella observaba, estaba a la vista de los otros y quienes reconocían los anhelos de un recorrido donde los sueños y la magia se unen, habían logrado integrar sus pensamientos a algo que estaba más allá de sus propios deseos. Mantis se llevó la mano a los ojos para intentar pensar sin mirar el cuenco con la cera e identificar  lo que representaba:

Se dijo para sí misma: “Quienes vienen hacia mí, no están en tierra, las rodea el agua, la hechicera que las ha enviado, no está más, de algún modo es la que sabe de mi existencia. ¿Qué magia posees mujer que te permite estar más allá de la vida que conozco?

Lo único que tengo claro es que precisamente con la luna es  que logro entender tu presencia y eso es importante para mi ahora. Se apresuró a salir en medio de la noche donde se asombró de la fuerza de aquella visión espléndida que era la luna llena. 

La suave luz lunar ilumino su rostro sonriente y agradecido por lo que lograba entender a través de esos momentos, siempre mágicos y fascinantes para Mantis.

Fotografías “Luna llena” y “La transformación del fuego” de la autora Ariadne Gallardo Figueroa