¿Cómo nos reconoceremos en los rostros amigos?

El maestro se levantó temprano aquella fría mañana, antes de tener la certeza de que el momento de partir había llegado, preparó sus enseres de pesca para vender o intercambiar por herramientas que le fueran útiles, lo que obtuviera en la pesca de ese día.

Recio hombre de mirada alegre, de mediana estatura, densa barba castaña, experimentado navegante de aguas costeras, no mayor a 50 y tantos años…  Observaba en la distancia aquella inmensidad impresionante por donde iniciaba su ascenso el Sol.

Miraba esa bella escena marina, ahí donde el señor del día se levanta, dijo el maestro

Recordó con alegría y nostalgia a la mujer que igual que él fueron arrancados de sus raíces para tener que buscarse la vida en un sitio alejado donde fortalecerse  y alentar a otras criaturas a crecer en libertad.

Sintió una delicada mano en su hombro, era Ave que le preguntó que lo tenía tan absorto, a lo cual el maestro señaló:

— Miraba esa bella escena marina, ahí donde el señor del día se levanta  y recordé a Sol, me preguntaba qué habrá vivido después de que nos separamos y sí ella también habrá pensado que las abandoné.

Ave, lo miró con suavidad y le recordó:

— Ella es una leal alumna de tus enseñanzas, aún en la huida se comportó como si tú estuvieras ahí, en muchas cosas es tu reflejo maestro; cuando fundió el anillo ella era conciente que no le pertenecía y que formaba parte de algo superior a lo que pudiéramos comprender. Bueno ahora lleva consigo algo para compartir con el mundo y no le va a pasar como a mi que me quede muda al no saber qué decir entre esta gente que no habla los símbolos que conocemos.

El maestro la observó y soltó una sonora carcajada cuando le dijo:

— Ave tú has pensado que todos van a estar interesados en usar las runas para darse a entender, no, absolutamente no. La gente sí pisas su territorio querrá imponer sus leyes, lenguaje y costumbres.

Sol tendría que tener en sus manos un conocimiento muy especial como para que los otros quieran entenderlo y esforzarse por aprender nuestra lengua o la forma como se leen las runas.

Ave frunció el ceño e interrogó:

— ¿Sí la muerte de Camino, no es importante para los demás, entonces porque dijiste que habíamos trascendido?

— Lo dije por que juntas se han dado cuenta que no están solas, que hay más gente que piensa igual, personas que no han conocido y que esperan allá en la distancia, gente que se ha esforzado por evitar la exclavitud, que se ha valido de su astucia para no caer en manos de los que necesitan carne para las lanzas. Además sería necio creer que la magia solo nos pertenece a nosotros, debe sin duda esconderse en mucha más gente que ha de reconocer el misterio de la vida y las señales que quedan después de la muerte. 

Photo by Essow Kedelina on Pexels.com

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Estar en el momento del comentario y poder reaccionar es parte del encanto de escribir, indagar lo caminos de diferentes versiones y motivar a la lectura, es el regalo de todo el que escribe