Las voces desconocidas y el abrazo del cielo

El viento para Ave y Estrella inició un cambio brusco, se volvió pesado y violento, ellas sabían que su viaje no podría evitar las aguas donde no se alcanzaba a ver el horizonte. Observaron que existía un gran problema, no todos subían a una embarcación y mucho menos si no entendían lo que decían; intentaron pasar por mudas, lo meditaron un buen tiempo, tal vez sería una gran solución, les daría tiempo de escuchar y tratar de entender lo que significaban sus símbolos. no estaban del todo seguras.

Observaron a la distancia que los hombres del lenguaje diferente intercambiaban frutos y peces con los que llegaban con embarcaciones, se dieron cuenta que el trato entre hombres y mujeres no era el mismo, se respetaba a las que usaban capas y les vigilaban  con espadas, sólo vieron a una y supieron de su valía forjada en hierro.

Ave señaló un poco depresiva a su hermana:

— Solamente Sierpe y Sol leían los papeles  en otras lenguas que tenía el maestro, por eso nos dijo Sol: “Encontrarán otras culturas y formas diferentes de nombrar las cosas”.

Estrella respiro hondo y dijo con energía: 

— Observa el cielo y dime ¿Qué miras ahí?

Ave contestó: Veo dos formas redondas que no titilan

— Es algo que se parece mucho al día que Sol fue nombrada, veo dos formas redondas que no titilan y que una se ha de guardar detrás de la otra, pero esta vez es un poco diferente al día que todo se oscureció.

— Exactamente, eso es lo que no todos entienden y eso es lo que nos da poder.

Ave la miró dubitativa y frunció el ceño sin saber que contestar, a lo cual prosiguió Estrella:

— Recuerda la vez que el Sol perdió su fuerza y el maestro nos llamó a todas y puso un cuenco de agua y nos pidió traer una hoja a la que le hizo un hueco en el centro  y nos sentó a todas a ver a través de la sombra, sobre la superficie del agua y otro tanto sobre la tierra aplanada.

Ave asentó con la cabeza:

— Si, a mi me dio sueño teníamos que estar mucho rato observando lo que sucedía en la sombra y nos prohibió mirar al cielo donde pasaba con viveza ese maravilloso espectáculo.

Estrella subió el tono de voz y dijo:

— Lo más terrible fue el momento en que Sol se levantó irritada y gritó: ¡No,no lo tolero! y tocó su falda que de pronto se incendió y Luna sin temor se abalanzó sobre ella con su manta.

Entonces el maestro nos llamó a todas sin dar mucha importancia al suceso y nos hizo mirar la sombra que había tapado la luz, primero sobre el agua y después sobre la tierra que previamente había aplanado.

Entonces exclamó: “Unan sus manos y reconozcan la fuerza de los dos nuevos eslabones que la hermandad del Ave ha logrado bajo el abrazo del cielo”

Fotografía: “Reunión de Júpiter y Saturno, a unos días de la conjunción 21 de Diciembre 2020” de Ariadne Gallardo

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

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