La cueva de todos los tiempos

Estrella le dijo:

— Como puedes ver si confiamos en nuestra magia vamos a encontrar lo que necesitamos, no dejamos de ser 7 eslabones, pese a que dos de nuestras hermanas ya se encuentren con nosotras.

Ave, la escuchaba con atención y solo dijo:  Mmmmh!

Estrella, le tendió la mano e instó:

— Busquemos verdades, vamos a mezclarnos entre la gente y observemos detalles, momentos, situaciones. Algo bueno saldrá de todo eso.

— Eso es un grandioso plan. Estrella, lo único que te pido es no separarnos en ningún momento, cubriré con un paño el tono rojizo de mi cabello para no despertar curiosidad.

Ambas sonrieron e iniciaron su camino en el sitio donde las embarcaciones descargaban productos y la gente discutía por el pago en especie, otros bebían y departían con mujeres que cobraban su compañía. 

De pronto en la distancia escucharon la voz grave  de un hombre que ofrecía pescado, indudablemente la voz les fue familiar,  sin pensarlo dos veces corrieron hasta él.

En la distancia escucharon la voz grave  de un hombre que ofrecía pescado

— ¡Maestro! gritaron las dos mujeres con su rostro iluminado.

–Ave, Estrella, al fin… ¡Suban! ¿Dónde están las demás?

Ave le miró negando con la cabeza y apuntó:

— Espiga y Camino, ya no están con nosotras.

Estrella, espetó con firmeza:

— Pensamos que nos habías dejado a nuestra suerte, en realidad es pura casualidad que nos encontraramos.

El maestro se pasó la mano por la barba, dio un giro de talones y miró hacia el inmenso y gélido mar, después giró el rostro y con gran preocupación señaló:

–Pero, me vieron tomar la embarcación, yo supuse… ¿Qué pasó después de la huida, qué les dijo y qué hizo Sol, donde se guarecieron?

Ave, miró con atención a Estrella esperando que ella respondiera, no lo hizo. Se sentó sobre unos costales y bajó la cabeza para hablar:

El único sitio seguro que encontramos fue junto a un Rowan, ahí  estaba una cueva, dentro de ella recibimos señales de lo que teníamos que hacer; nos ayudaron los murciélagos.

El maestro se tomó con ambas manos la cabeza y entre dientes dijo:

— Oh! La cueva de las mil voces, la cueva de los tiempos. Seguramente descubrieron sucesos que no han nacido, momentos históricos que podrían cambiar…

Ambas mujeres se miraron con sorpresa y Estrella habló:

— También hicimos un ritual, Espiga y camino nos dieron un regalo que protege nuestra hermana Sol.

El maestro sonriente, abrió los brazos hacia el firmamento y exclamó:

— Han trascendido, han logrado descubrir los misterios que sólo ustedes podrán descifrar y no se que pensar, estoy conmovido, triste e inmensamente feliz y no se como sostener todos esos sentimientos juntos.

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