Las tres pasiones del maestro

Nota de la autora: En anteriores relatos: “Salvarse al mirar a través del espejo“, las hechiceras Sol y Luna, mencionan dos de las pasiones del maestro, pero dan a entender la tercera. Ausentes de aquella conversación Ave y Estrella siguen conversando acerca de los bellos recuerdos de su infancia y adolescencia en la casa del maestro:

La sangre de ese anciano animal fue su pintura y una de sus plumas su pincel.

Estrella observa a Ave y le interroga, mientras se disponen a comer algunos frutos que han recolectado durante su pesado trayecto:

— ¿Recuerdas las tres pasiones del maestro, me fascinaba cuando nos reunía al rededor de la fogata y nos relataba con ese maravilloso entusiasmo detalles que sabía perfectamente olvidaremos jamás.

— Claro que las recuerdo con nitidez y mucha alegría querida hermana:  Los anhelos de amor, la búsqueda del conocimiento y confiar en la libertad.

Ave, corta un trozo de fruta y lo coloca en las manos de Estrella, y añade:

— Sin esos tres conceptos no seríamos quienes somos ahora, confiar en la libertad nos ha traído hasta este sitio, encontrar conocimiento es una constante búsqueda y los anhelos de amor, bueno todas hemos amado en algún momento de nuestras vidas y aferrarnos a ese aliento nos ha ayudado a seguir adelante.

Estrella la mira reflexiva y lanza la pregunta:

— ¿Acaso alguna de nosotras supo de los amores del maestro? A veces me he preguntado si las hechiceras que nos dejaron en su custodia aterrorizadas de lo que estaban haciendo en las aldeas los raptores, quemando comarcas enteras y destrozando vidas con aquellas grandes espadas, lo hicieron  por ser nosotras sus hijas… Las hijas del maestro.

Ave que estaba a punto de darle un bocado a su fruta, voltea con ojos enormes y señala:

— Si yo tambien lo llegue a pensar, pero entre nosotras no hay un parecido de sangre, posiblemente Sol sea la que más se le parece, también era la que más lo seguía, nosotras a veces nos íbamos a jugar y ella siempre estaba cerca de sus palabras, de sus actividades, por eso desarrolló esas destrezas que tanto le admiramos todas nosotras.

Estrella suelta una risotada estruendosa, tocando el hombre de su hermana y le recuerda con voz entrecortada por la risa un suceso que las transformó para siempre:

— ¿ Recuerdas aquel pájaro que llegaba al Rowan y se ponía a cantar de forma espléndida, ese que tanto te gustaba?

— ¡Claro que lo recuerdo, por su culpa casi me rompo la nariz! Estaba muy enojada; pero el maestro nos reunió a todas y nos dijo que había llegado la señal, en eso cayó del Rowan un anciano cuervo y el maestro lo tomó entre sus manos y le dijo:

“Gracias por su servicio al universo querido maestro”

Ave sigue comentando el suceso con gran entusiasmo:

— Tomó un cuchillo y partió su cuello sobre un cuenco, la sangre de ese anciano animal fue su pintura y una de sus plumas su pincel. Nos pidió que hiciéramos una reverencia a su memoria y a cada una de nosotras nos marcó con el Hechizo de Ave.

Estrella advirtió:

— Misma que ahora ocultamos para poder mezclarnos entre la gente, tal vez en algún momento de nuestra vida podamos reunirnos o reconocer la hora en que la señal deba ser proclamada de nuevo.

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Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe