La sangre del Áspid

Mantis evaluaba el territorio cargando a la pequeña Ariadna (Αριάδνα) y seguí en su mente la escena del Toro y un trayecto blanco ligado a la vida de aquella pequeña; lo que vivirían en Creta no era lo que les esperaba en años posteriores y para Mantis la visión ampliada le podía ayudar a predecir suceso que no podía ligar con el presente.

De repente Anker les gritó que se detuvieran y con velocidad sacó el machete con el cual bajó de las palmeras dátiles y le asestó un duro golpe a la cabeza de una serpiente.

Mantis le dijo con energía:

— ¡Deja de dar más cortes a ese pobre animal, ven toma a tu hija debo saber que nos quería decir!

— Señora ese animal no iba a hablar, le iba a clavar los dientes…

— Recuerda lo que te dije de las palomas, nadie las entiende pero siempre están alertas para darnos mensajes con su  canto, esta pobre se acercó a mí por una razón.

Mantis la tomó entre sus manos y la llevó hasta el riachuelo de aquel bello lugar pleno de vegetación.

— Áspid dame señales de lo que has presentido, agradezco tu sacrificio que de haber sido impedido, lo habría hecho y lo sabes.

Se dispuso a regar la sangre de la serpiente entre las aguas para observar:

La sangre del Áspid le entrega un mensaje a Mantis

¡Vaya, ella se encuentra en aguas heladas, definitivo, no es de tu misma especie Áspid, es una poderosa y valiente que se ha separado del grupo principal, dos se acercan a mí, la tercera es temeraria!

Anker, la miraba de lejos, le daba miedo preguntar qué había visto, todo eso de la magia que poseía Mantis, a él le causaba una sensación extraña, pero sabía que ella era una buena mujer con cualidades que a lo mejor le mostrarían un mundo desconocido del cual aprender.

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe