La visión del futuro en manos de una semilla

Mantis arropaba a Ariadna (Αριάδνα) observando la destreza física del padre de la pequeña que con gran habilidad construía un techo que les abrigara en las horas por venir la noche caía con el trino de las aves que volvían a las copas de los árboles para abrigarse en grupos.

Algo consternada Mantis contaba con algo de cera de sus velas, pero no tenía la forma de hacerse con rapidez de más de ese elemento que le ayudaba en sus premoniciones del futuro. Sin embargo, bien sabía que no podía limitarse para entender lo que vendría y estaba preparada para conocer el por qué su vida se había ligado a la de esa familia deshecha por  la tragedia del terremoto.

Demandante y alegre como era su costumbre le gritó al varón:

— ¡Anker, tu hija no ha de pasar frío, apurate!

— Señora ya falta menos, después iré por dátiles y buscaré agua fresca y un poco de leña, no se preocupe todo estará a tiempo.

El hombre se secó la frente con el costado de su brazo y siguió su tarea sin detenerse, haciendo una reverencia de gratitud y respeto a la hechicera que los acompañaba y cuidaba de su hija.

Cuando fue posible entrar en la habitación de aquella improvisada casa,Mantis recostó a la criatura y dispuso sus trozos de cera:

— Tendré que improvizar querida Ariadna (Αριάδνα) pero es cierto que las casualidades deben contar un historia que las convierta en presagios y por casualidad no estamos juntas, veamos… La respuesta no está en tu padre, la tienes tú y hoy lo sabremos:

Mantis dispuso en sus manos de los trozos de cera que había guardado de sus velas y los tiró encima de su manta

En tus manos se ubica una tarea muy difícil, ahora comprendo la razón de nuestro encuentro

La experimentada hechicera se llevó ambas manos al rostro con asombro:

— La visión es clara, pero ese camino…

¿Quién lo recorre y por qué? Bueno, al momento, pequeña, observo que en tus manos se ubica una tarea muy difícil, ahora comprendo la razón de nuestro encuentro.

Mantis tocó con suavidad la cabeza de la pequeña, quien le entregó una cálida sonrisa.

Composición fotográfica de Ariadne Gallardo Figueroa

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe