El mensaje oculto de Luna

Las dos mujeres siguieron su camino bordeando el río, agradecieron a Freyja y su energía poderosa puesta en  la naturaleza que les brindó un bocado caliente con ese robusto conejo, necesitaban fuerzas para seguir adelante; la Luna brillaba con intensidad en las mejillas sonrientes de Luna, ella, caminaba siguiendo el paso de su hermana en esta aventura.

Especialmente para Luna el reflejo en el rió del astro enigmático y poderoso, empezó a cambiar en el transcurso de las horas, la escarcha iniciaba su discurrir  inmovilizando las fuerzas que antes viajaban raudas y vivaces.

La escarcha inició un juego que solamente entendía la intuición de Luna

Igualmente la Luna brillaba intensa para Mantis, quien deseaba encontrar en la magia los azares del destino ahora que ya estaba en Creta, también para Sierpe quien buscaba secretos en su andar hacia las arenas de ese ignoto lugar del planeta. Todas ellas se intuían, aun cuando no tenían la certeza de cada uno de sus pensamientos.

La escarcha inició un juego que solamente entendía la intuición de Luna, quien encontró en las imágenes que le brindaba el río, la corona perdida de algún Monarca que soñaba en su poder.

Con curiosa impaciencia preguntó a Sol:

— ¿Qué opinas de los Reyes?

— Son personas con un destino trazado del que no pueden escapar con facilidad. ¿Recuerdas que yo sentía especial admiración por uno de ellos en mi juventud?

— Si era doloroso, para mi el amor debe ser un pacto de afectos, sin embargo tu prefieres aceptarlo como “admiración”, pero mi intuición me dice otra cosa.

— Por supuesto Luna, entre ese hombre y yo la imposibilidad era el único razgo evidente, aún cuando quisieramos  verlo de otra forma, yo no hubiera pasado más alla de su cocina de haber querido seguirlo de cerca. Además habría estado en peligro y ciega por defenderlo, no me hubiera importado transgredir lo que fuera, olvidandome de todo lo demás.

Luna se quedó mirando al rio escarchado con hielo cada vez más sólido y el frío  intenso que rodeaba el ambiente y exclamó:

Ciertamente, no es fácil ser de otro cuando su poder limita tu libertad.

Ambas siguieron su camino con la esperanza puesta en lo desconocido, cuyos peligros enfrentarían descubriendo habilidades y fortalezas en su propia debilidad.

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