Balar, emerge del tártaro

La serena charla de las hechiceras con la voz del alquimista, tuvo  consecuencias dramáticas que no podrían detener, los bajos instintos de los que controlan el lado oscuro de los sentimientos e instintos, no se hizo esperar.

Las cuatro hechiceras hundieron en aquellas fétidas aguas  del otrora  bucólico riachuelo, sus manos

Notaron cómo el atrayente espejo verde esmeralda del río, comenzó a tornarse amarillento con una sustancia calcárea de olor desagradable; dicha rasura inquietó a las mujeres que se miraron nerviosas.

El alquimista volvió a hablar:

Ustedes han creado un apego, deben recordar que son cuatro, tres que ya partieron,  otras dos en Valhalla y ustedes. Se despegan de un entorno por necesidad, aquí hay un equilibrio como en todos los espacios que rodean la vida; las fuerzas oscuras los saben: Balar se ha manifestado.

Nada de lo que aquí se ha dicho queda oculto a los oídos codiciosos de Balar, hará todo por mostrarles señales que contradicen aquello en lo que creen, todo cuanto aman. Definitivamente no depende de él  que el imperio de la oscuridad reine, tampoco de ustedes pero ahora les toca alimentar la esperanza con la luz que las ha unido, es su tributo.

Las hechiceras prepararon el ritual que desde su adolescencia, su maestro les había enseñado, que estimulaba su empatía, seguridad y alegría de  formar parte de una comunidad, sus mentes materializaron, al menos para ellas, las figuras de sus hermanas caídas en la trágica huida.

Se miraron y entrelazaron sus manos derechas; las cuatro hechiceras hundieron en aquellas fétidas aguas  del otrora  bucólico riachuelo, sus manos. La luz empezó a luchar por abrirse paso en ese espacio que Balar infringía.

Las mujeres con  las  manos ensangrentadas, permanecieron en ese flujo y reflujo donde las fuerzas de la oscuridad, exigían imponerse, no era momento para rendirse, su legado quedaría como una enseñanza, claudicar, jamás. Cada fomoriano sería iluminado, desnudo ante la verdad que ellas cultivaron a lo largo de su aprendizaje sin importar la presencia física. De esa forma legaron su fuego interior al alquimista que confió plenamente en su magia.

Photo by Mudassir Ali on Pexels.com

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Estar en el momento del comentario y poder reaccionar es parte del encanto de escribir, indagar lo caminos de diferentes versiones y motivar a la lectura, es el regalo de todo el que escribe

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