¡Asómbrense de ser portadoras de la luz!

Inspiren en los otros del valor de lo que somos, pero no se impongan, convenzan.

El alquimista empezó a hablar para ambas mujeres, su espíritu se iluminó al notar la calidez de sus palabras:

Ellas lo escuchaban con claridad, lo imaginaban; percibían su interés en lo que estaba sucediendo, reconocieron trascendencia en cada momento:

Si las situaciones no se viven con pasión, se olvidan. Cada sentimiento que colocas en el alma de los otros, alimenta un fuego en tu propio ser; a veces sucede y entonces surge la magia.

¡Asómbrense de ser portadoras de la luz! No puedo retenerlas en el sitio de sus raíces, las semillas que poseen deben germinar en un mundo que desconocen y me alegra que ustedes mismas lo hayan decidido.

¿Qué piensan que es diferente allá en la distancia? Piensen bien cada una la respuesta, Luna, “la que es” deberá ser la primera en contestarme.

Luna apretó los labios, meditó su respuesta con calma y señaló:

Los humanos en otros sitios también se persiguen por el poder, pero hay grupos que protegen lo que es valioso y no por ello es riqueza material, intuyo que muchos de ellos son perseguidos al igual que nosotras.

El alquimista no contestó, se dirigió a la otra hechicera:

Ahora tú mujer, que conoces mi reflejo y me has nombrado antes, dime tu respuesta:

He visto más allá de tu reflejo, en sueños a dos mujeres, una espera a quien hará justicia en su pueblo; ella no mira los ríos, tampoco recibe mensajes desde los seres que nutren sus raíces, conoce un mundo cuyos límites no entiendo.

La otra habita bajo tierra, pese a ello percibe todos los detalles de la vida oculta a los ojos de los otros, su magia está formada de instinto y su fuerza es compulsiva, sus dominios cobijan el crisol del cual emana su magia.

Hubo un silencio las aguas esmeraldas  brillaron con la tenue luz de la luna nueva y el alquimista señaló:

La primera mujer sabe de ti y espera a tus enviadas, desconoce si algún día te conocerá en persona, sabe de tu talento para lograr esta conexión que produce una serie de eventos que favorecen a ambos mundos.

En la tierra del crisol no esperan a Sierpe, el creador de la palabra que ahí habita es feroz, solo la astucia de tu hemana hechicera puede convencerlo de hacer un trato que impida su muerte, ella cuenta con las habilidades para ello, confia y espera.

Les advierto que al salir de esta tierra, su fuerza cambiará, su destino no tendrá el apoyo de sus costumbres, tendrán que valerse de herramientas que desconocen y ocultar lo que las ha definido hasta ahora, deberán multiplicarse de la forma que conocen, vigilar todo aquello que desconocen y atreverse donde otros prefirieron no hacerlo. no volveremos a vernos. Inspiren en los otros del valor de lo que somos, pero no se impongan, convenzan.

Ambas mujeres sintieron una tristeza que se apoderó de sus almas, cerraban un ciclo para encender otros, la vida esperaba lo mejor de ellas, ese era el momento.

Fotografía: “Luna Nueva, momento de cambios” de Ariadne Gallardo Figueroa.

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

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