Cada hechicera contaba con herramientas en las cuales confiaba

Mantis miraba con atención a las estrellas el aviso del guerrero apostado varios días fuera de su recinto era un llamado de alerta de lo que podría enfrentar el espacio que ella ocupaba en el mundo, también un llamado a la más creativa de las batallas espirituales

Ares surgiría en la mentalidad de los seguidores y estudiosos con el paso de los años; el tiempo remoto que nos ocupa, daba a la Mantis la idea de un sitio encendido en rojos en la inmensidad del cosmos, el tono de la valentía y el apasionado encanto de la creatividad; los hombres transformarían a sus intereses el fuego de un planeta que observamos y seguiremos admirando con una nueva mirada por generaciones.

Mantis a simple vista lograba ver desde el umbral de su recinto a Marte

Sabía que podían mirarse entre sí; lo que ella no entendería es que en otras partes del vasto planeta otras personas y otras culturas le darían un valor y estaría ligado a los acontecimientos de sus propias situaciones y formas de entender el mundo.

Para la adivina griega el espejo del cielo era imagen de creatividad encantada que ella dotaba de simbolismo especial y un espacio de dialogo entre su soledad e intuición.

Sabía que el agua sería el elemento para conectar con otra poderosa hechicera

En la paciencia de sus noches de meditación, lograba mirar en la cera los caminos que se abrían, los ríos donde era posible crear vínculos con otras entidades o seres cuya resonancia penetraban la esfera de su propio conocimiento.

Confiar en la fuerza inagotable de la intuición, donde cada elemento utilizado para encontrar nuevas conexiones, brindaba a las tejedoras de esperanza una nueva posibilidad.

Mas adelante encontraremos a Thot en la figura de Ibis, por supuesto a Hermes Trimegisto, el gran alquimista en Grecia; basta imaginar cómo pudo haber sido el inicio perdido en el tiempo de lo que ahora es conocido. La historia ya existe, aquella que nos es transmitida por los sentidos, se recrea cada día.

Fotografías: “El cielo me muestra a Marte” y “El portal se abre hacia una dirección única” de Ariadne Gallardo Figueroa

Nota de la autora: El portal mira al hemisferio occidental, área del relato Hechizo de Ave, hasta ahora: En el hemisferio oeste se encuentran: Toda América. Gran parte de África occidental, más Marruecos y la parte occidental de Argelia. Parte de Europa (Islandia, Portugal, España, Irlanda, Reino Unido y la parte noroccidental de Francia). En definitiva era importante ver hacia donde apunta la dirección del portal que ha abierto cada una de las velas encendidas en el proceso creativo.

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

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