Dejar lo conocido por un nuevo amanecer

Mientras ambas hechiceras se alejaban, después de varias horas de caminata, el cielo se puso turbio, el viento se tornó  agresivo y una de ellas se abrazó al árbol que representaba sus raíces y su hogar, su compañera de viaje le gritó con fuerza que siguieran debían encontrar un refugio antes de que la lluvia les impidiera  seguir el camino hacia esas tierras lejanas.

No puedo, me siento con una enorme nostalgia por lo que estamos por abandonar, quizá no volveremos a ver nuestro lugar de origen, tal vez muramos antes, no lo se, dame unos segundos para darme fuerzas y decir adiós de forma definitiva.

Sabían que su destino las llevaba hacia ese sitio remoto y no había otra forma de modificarlo, ambas se tomaron la mano y entendieron que lo mejor estaba en esa historia que no se había escrito y  de la cual ellas eran protagonistas, sin importar el grado de anonimato que la historia les impusiera, era importante estar  en el lugar de los hechos y lo que habían predecido era un momento del que dependía un caudal inagotable de conocimiento, incluso más allá de sí mismas, estaba lo que llegaría  a los humanos de su época; lo que las harían recordar, esa fuerza con la que darían el siguiente paso.

Con los primeros rayos de la tormenta, comprendieron que la señal del trueno las instaba a continuar

No podrían evitar la muerte y la destrucción en manos de los conquistadores, lo que sí podían era sembrar la luz del entendimiento en los que quisieran escucharlas.

El cielo se iluminó con los primeros rayos de la tormenta y de esa forma comprendieron que la señal del trueno las instaba a continuar, el paraje se brilló mostrando un sendero hacia su destino, ambas sonrieron y avanzaron con determinación.

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Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Estar en el momento del comentario y poder reaccionar es parte del encanto de escribir, indagar lo caminos de diferentes versiones y motivar a la lectura, es el regalo de todo el que escribe