Caer al abismo para entender la realidad

Nada parecía estar fuera del control del grupo de hechiceras, sin embargo el embate de los murciélagos en su campo electromagnético era algo que ellas no entendían de esa forma, para ellas era el aura de los enigmáticos animales traspasando las fronteras de su propia conciencia.

En el cielo apareció el astro de todas las grandes batallas junto a la intuitiva poseedora de sus recuerdos.

Materia y energía volcadas en las actividades sensoriales de ambos seres vivos, para ellas un impacto vivaz donde codificar la esencia de un choque sensorial, aun cuando en esos momentos históricos no lo entendieran de esa forma.Para el animal al que conocían con ese poder, simplemente era el transmisor de energía a la conciencia que ellos no captan, ni lo lograrían hacer por falta de raciocinio.

El vuelo  de las aves, el camino a seguir por  los bosques recorridos, los grandes acantilados por donde se corta la posibilidad y hay que crearla, entender que siempre algo de la realidad nos habrá de rescatar de perdernos en las ilusorias imágenes de un mundo desconocido, la humanidad que somos nos reconoce frágiles, limitados y sólo entonces podremos ver a través de la intuición el sitio donde reside nuestra verdadera fuerza, si acaso ya nos hemos percatado de ella.

En el cielo apareció el astro de todas las grandes batallas junto a la intuitiva poseedora de sus recuerdos, se avecinan tormentas y el camino aún era largo, detenerse sería lo mismo que sucumbir al miedo y el oscuro silencio.

Fotografía de la luna y marte en noche nublada de Ariadne Gallardo

Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

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