La serpiente y el escorpión

La naturaleza defensiva, la sangre fría de un mundo que vive bajo el sol, el fuego que mata y busca a aquellos que puedan controlarlo, el abrazo mortal de la serpiente y el punzante latigazo del escorpión, detiene el tiempo y deja de fluir la vida, la devora, diluye en la mente de la hechicera toda expectativa futura, el escorpión desciende a las profundidadees de la arena, se oculta a la vista de todo. La muerte acecha de otra forma,  se transforma todo en un mundo desconocido.

¡Serás una sierpe de otra estirpe! Le grita su custodia desde lo alto, allá donde ella ya no mira, se hunde en las arenas del desierto egipcio, ambas reconocen que los ocho símbolos los protege un mundo de penumbra:  “Sólo en la oscuridad brillan las estrellas”

¡Serás una sierpe de otra estirpe! Le grita su custodia desde lo alto!

Mudar de piel y dejarla a la vista, como testimonio, sólo entonces seguir el camino de las sombras donde se revela lo certero, pero será inundado, arrasado, descubrir y darse cuenta de esto es complejo. Nos sorprende la muerte libertaria, que esparce semillas en los campos, ahí el influjo valioso del agua que cura y fortalece lo nuevo.

El ascenso de la espiga, su evolución surge entre los suburbios de un mundo que no se percibe en lo superficial, lo iluminado del vasto espacio, a lo largo de la historia  todos observarán la naturaleza y las pasiones mundanas para reconocerse en el espejo de su humanidad, me abandono al agónico comienzo de un nuevo conocimiento donde la conciencia se protege bajo el fuego.

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Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Estar en el momento del comentario y poder reaccionar es parte del encanto de escribir, indagar lo caminos de diferentes versiones y motivar a la lectura, es el regalo de todo el que escribe