Cada símbolo en su sitio

Los sueños lúcidos clamaban respuestas pero esta vez era necesario un viaje astral, un viaje al momento exacto del trágico acontecimiento, para entender todo, para corroborar cada línea del contexto.

La hechicera se encontró en un paraje iluminado por los relámpagos, en un claro del bosque por el que habían llegado a esconderse  de la muerte, de pronto el árbol susurrante tocó cada fibra de su ser con una frase liberadora y al mismo tiempo sorprendente:

“Hay muertes que son necesarias” 

Despuntaba el alba y cada una de las mujeres despertó animada por el graznar de cuervos y otras aves que liberaron las copas de los árboles, supieron que la quinta hechicera haría una proclama: 

El maestro me dio el anillo en resguardo, ahora entiendo que no me pertenece, entiendo para que me lo ha dado y vamos a poner todos nuestros talentos en darle el lugar que le corresponde.

Cada una de las mujeres reclamó sorprendida, ya que a ella la reconocían como la más comprometida en cada una de las actividades que ellas desarrollaban, le veían el don de ir más allá de lo que ellas lograban entender.

La dama levantó la mano y con voz firme exclamó: ¡De eso se trata, hay muertes que no son en vano, a las dos hermanas de creencia que perdimos, en realidad jamás se han ido!

La mujer sacó la alforja y colocó sobre su manto de lana el contenido, trozos de hueso de ballena bañados y salpicados por la sangre de la hechicera muerta en la huida:

¡Pongamos cada una de nosotras las manos sobre estos huesos, pero antes colocaré el anillo entre ellos!

Todas contemplaron desde su perspectiva lo que después compartirían entre ellas y legarían a un acuerdo indiscutible:

  • 1.- El Ojo, era la visión de toda la realidad que tenían del más allá y de lo que estaba rodeando el presente.
  • 2.- Los Árboles (la espiga), en su camino habían encontrado el árbol de la confianza y el dador de susurros.
  • 3.- La Espada (runa de hombre), el vehículo que llevó a trascender a dos de sus compañeras de viaje.
  • 4.- El fuego (éter), fue invocado después de la segunda muerte, su liberadora energía les permitió seguir adelante.
  • 5.- Los anillos, todas poseen uno no necesariamente es de metal o algún otro mineral, no necesariamente es visible para los demás, es el compromiso con su tarea.
  • 6.- Los Caminos (runa de mujer), los reales y los invocados, bifurcaciones mentales y reales, todas entendieron lo que veían en los que mostraba el hilo de sangre en los huesos de la ballena.
  • 7.- La cicatriz (la hoz), las marcas de vida, aquello que la distinguía a cada por las  batallas ganadas y las dolorosa pérdidas.
  • 8.- El escudo o lanzas cruzadas, aquello en lo que colocamos el no rotundo o un sortilegio para evitar el paso.
  • 9.- La estrella, todas sabían que este símbolo era más que un don destacado en una de ellas y que cada una podía invocar  en las formas de las constelaciones un signo premonitorio.
  • 10.- La luna, entrañaba el tiempo, los ciclos de cosecha y siembra, mareas en el carácter de los seres humanos y en los símbolos nubosos.
  • 11.- El sol, el poder autoritario, lo majestuoso, el dador de vida, la alquimia y lo transmutable.
  • 12.- El Ángel (las aves o alas), todas ellas habían sido tocadas por un ave y sus señales se unirán a los mundos gobernados por cada viaje astral visitado en sueños.
  • 13.- El laberinto (la serpiente), la guía para iluminar aquello que permanece en la oscuridad y no permite que reconozcas el sitio al que debes llegar.

No quedaron conformes con la idea de que a veces morir es un asunto necesario, pero reconocieron que el camino estaba ahí para seguirlo y demostrar que transcender es algo que lleva tiempo y esfuerzo, ese dedicado camino que cada una había elegido formaba parte del fino entramado de una guía que se extendería hasta el final de los tiempos, si acaso esto existiera.

Publicado por

Ariadne Gallardo

Estar en el momento del comentario y poder reaccionar es parte del encanto de escribir, indagar lo caminos de diferentes versiones y motivar a la lectura, es el regalo de todo el que escribe