No te puedo dejar de pensar

Eso precisamente le dije y se fue en aquel tren en que partió, corrí detrás hasta reconocer imposible avanzar mas de prisa que aquella máquina montada en rieles. Se me quedo el silencio, me gaste en palabras necias en papeles que serían cartas , pero no tenían destino, no había residencia postal para mandarlas. A veces, cuando se que puedo olvidar, me arrepiento y me entrego a la nostalgia; nada queda para recordar, el aroma se perdió, el sonido de la voz se olvidó, nada hay para pensarte y sin embargo lo sigo haciendo

Publicado por

Ariadne Gallardo

Estar en el momento del comentario y poder reaccionar es parte del encanto de escribir, indagar lo caminos de diferentes versiones y motivar a la lectura, es el regalo de todo el que escribe