Los días recorridos, su ruido y su calma

Miramos con recelo el nuevo amanecer, la gente sigue aferrada a costumbres que no ayudan al planeta, nosotros somos una estirpe compleja pero estamos aferrados a historias y sentires, somos el mundo que hemos creado y un poco del que se nos escapó de las manos, pero hoy la vida nos da una nueva oportunidad, los logros y las expectativas que se presentan a esta edad son muy diferentes a las de antes y es un buen momento para compartir con una misma lo que antes te guardabas para cuando hubiera tiempo.

Un año bisiesto, un año donde la vida dejó de ser impecable, dejó de guardarse para las grandes ocasiones, cada minuto es una grande ocasión es un día de respiro y esperanzas; nos volvemos intocables, nos alcanza la tristeza y la soledad pero el calendario nos vuelve a hacer vibrar y modelar el siguiente paso y planificar un día que nos haga felices, disipe el rigor del hastío, siembre nuevos horizontes.

Nunca nos vamos del todo, nunca somos eternos, la vida nos permite profundizar en medio del ruido y la calma

Habremos caído en la cuenta de lo mucho que hicimos, nunca será suficiente, jamás sabremos si valió la pena, desearemos que nos observen en la justa medida pero la certeza no será del todo nuestra.

Publicado por

Ariadne Gallardo

Estar en el momento del comentario y poder reaccionar es parte del encanto de escribir, indagar lo caminos de diferentes versiones y motivar a la lectura, es el regalo de todo el que escribe