Había una vez una historia de ficción…

En ocasiones nos gusta pensar que las buenas historias de ficción pudieran ser parte de alguna realidad alterna y nos agrada fantasear al respecto con todo el potencial de nuestra imaginación, vamos dando tumbos por el camino sinuoso de lo imposible.
Entonces nos  agrietamos en las orillas de la posibilidad o seguimos de largo sin meditar si cabe en la lógica el solo hecho de pensarlo, de esa forma llega a mi un amigo de nunca y de siempre, de esos que te enamoras con facilidad y que le confías los más ínfimos secretos de tu alma; sabes de muchas formas que su vida no es presencia plausible en ninguno de los ámbitos que tu recorres y que el mundo conoce, eso te salva de toda maldición o diagnóstico erróneo por parte de algún profesional de la salud mental.
Le ponemos nombre o lo diferenciamos del todo con alguna especie de espejo de tu propia proyección,  lo llevamos puesto o lo alejamos del ruido con alguna discreta solución mimetizada… Nos convertimos en su sombra y a veces este duendecillo es la nuestra, nunca sabremos si es parte de las historias del pasado donde la gente hablaba con duendes y aluxes, como la mitología maya los hacía llamar…. 
El potencial es infinito se mueve en los ambientes que nosotros deseamos y nos da forma en la brumosa realidad que nos inquieta, estamos para ese ente extraño de la misma forma que nosotros para él, o mejor sea dicho que tu eres para él o que yo soy para él, valga la atrevida circunstancia.

Publicado por

Ariadne Gallardo

Estar en el momento del comentario y poder reaccionar es parte del encanto de escribir, indagar lo caminos de diferentes versiones y motivar a la lectura, es el regalo de todo el que escribe