Nunca más supimos nada…

Algunos amaneceres son diferentes a otros, el mar nos puede llevar la brisa hasta el sitio donde descansamos, nos puede dejar olores y recuerdos y se irá con el trajín de los momentos cotidianos pero nada que hagamos nos inquietará más que el silencio de los sentidos, puedes estar enmedio del bullicio y no conectar con nada…

Eso le pasaba a Gigi, se quedaba esperando que le hablara, que le dijera que todo iría bien y ella podia o no creerlo, pero no le importaba en realidad, sus fuertes lazos con la imaginación eran más profundos y tenaces que todo lo que estaba fuera.

Así un día decidió que portaba alas y nadie pudo contradecirla, simplemente se fue, voló y se alejó entre las nubes rosaceas del atardecer primaveral, no la volvimos a ver…

Publicado por

Ariadne Gallardo

Estar en el momento del comentario y poder reaccionar es parte del encanto de escribir, indagar lo caminos de diferentes versiones y motivar a la lectura, es el regalo de todo el que escribe