Déjalo tejiendo el cielo

A las personas les encanta pensar en la divinidad, sentir que de esa forma las situaciones más complejas se resuelven, de la mano de los seres divinos, el mundo gira de una forma precisa, exacta, al tono de un canto, al tambor batiente de una rezo, todo tiene control en el mundo divino.

Nada se desata sin la mano piadosa de la divinidad y el espanto, lo imposible, lo que no tenía remedio, se resuelve de formas mágicas y con al formula justa de tiempo… Bueno eso del tiempo no es de nosotros, para la divinidad los tiempos son un capricho del que puede tomar atribución y hacernos esperar.

Pero todo colocado en sus manos deja de ser cuestión de tiempo, se convierte en una espera candorosa, mágica, sutilmente deja de ser angustia en nosotros, ya no es nuestro problema, lo hemos dejado en las mejores manos, las de la divinidad.

Sueltas lo que te ata, confias y dejas que las cosas sucedan, al final de cuentas el asunto no es tuyo, ya lo has puesto en manos de la divinidad y si todo se va al trste, no importa, eso tenía que pasar.

Publicado por

Ariadne Gallardo

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