La esperanza

Había una constumbre donde nadie estaba obligado a recordar, pero los pasos de todos seguían un rumbo determinado, el más anciano del pueblo recordó que ese camino llevaba a los lugareños a un espacio con un hermoso riachuelo y árboles frutales…



Todos sabían que necesitaban para sentir felicidad, en realidad no recordaban, sólo seguían el camino que habían aprendido… Llego un vendabal y destrozó los sitios donde el bosque era espeso y frondoso; el riachuelo se anegó de lodazales y los frutos se perdieron. 



Los desmemoriados habitantes el ese pequeño condado preguntaron al anciano si había visto el sitio donde el regalo de la naturaleza pendia de los majestuosos árboles; el hombre con una gran sonrisa en su rostro les dijo:

Han sido encantados y la solución para despertar esa belleza con deliciosos frutos hay que buscarla en la tierra, busquen aquellas semillas que tenían los frutos que ustedes disfrutaban con tanto placer.

Contrariados los habitantes  empezaron a preguntar a los otros si recordaban que eran aquellas semillas y felizmente descubrieron que la necesidad es el más maravilloso descubrimiento para despertar la memoria.



La vida volvio a cubrirse de verdor y deliciosos aromas con flores y frutos, la vida volvió a la normalidad  en poco tiempo…

Publicado por

Ariadne Gallardo

Estar en el momento del comentario y poder reaccionar es parte del encanto de escribir, indagar lo caminos de diferentes versiones y motivar a la lectura, es el regalo de todo el que escribe