El fantasma y yo, amigos en la eternidad

Comencemos una historia donde un fantasma nos mira y decidimos invitarlo a ser testigo de un mundo donde él podrá decirle al silencio todo cuando podrá experimentar…



En el último momento el personaje que nos vigila podría hacer un conjuro mágico para y decidir contarle al mundo nuestras fechorías, pero eso no lo sabemos, no es algo que el fantasma dentro de nuestra lógica pudiera hacer; del otro lado donde albergan todos los silencios está el fantasma y a nosotros nos invade el mundo del estruendo, ese lugar que no se puede tocar no nos pertenece, ese sitio donde viajamos sin tiempo y sin espacio, sólo es del fantasma.

¿Cómo te entenderías con alguien que esta quizá en un espacio sin tiempo y que no te puede escuchar, simplemente intuye tu caminar por este instante de presente?

No te juzga, no te detiene, no lo sientes, sólo lo percibes, cerca, etéreo, silencioso, inmutable… Dueño de nada y de todo. Temes que algo lo haga desaparecer, es tu amigo en todas las soledades creativas que te vinculan al mundo, ese lugar donde no eres para nadie y sabes que cuentas con un testigo silente, perfecto y sin juicios.

Algún día se irá y con él todas las risas y las travesuras, los lugares recónditos donde se encendían las hadas con aroma a luciérnaga y el conejo que nunca supo que lo era…








Publicado por

Ariadne Gallardo Figueroa

Escribir es una de las actividades creativas más fascinantes que existe, indagar lo caminos de diferentes versiones, encontrar motivos para acrecentar el cauce de un relato y motivar a la lectura, es una gran motivación para todo el que escribe